La Emilia-Romagna es un destino mítico para el ciclismo, donde paisaje, historia y gastronomía se entrelazan en cada pedalada. Joan Seguí lo sabe bien: desde Cervia y Cesenatico —cuna del Spazio Pantani— hasta Bolonia y sus porticadas avenidas, cada ruta es un homenaje al ciclismo y a la vida italiana.
La región ofrece carreteras variadas, desde los llanos salinos junto al Adriático hasta las suaves colinas de Longiano, Roncofreddo o Sogliano al Rubicone, donde el queso de Fossa y un buen sangiovese recompensan el esfuerzo.
El corazón ciclista late fuerte en eventos como el Italian Bike Festival o la Nove Colli, y se extiende hacia el incomparable Food Valley de Parma, tierra de parmigiano reggiano, prosciutto di Parma, tortelli y sabores artesanos que son patrimonio mundial. Allí, cada parada es una celebración de los sentidos.
Más allá de la ruta, Emilia-Romagna ofrece hospitalidad genuina: hoteles adaptados, trattorias auténticas y rutas señalizadas que hacen sentir al visitante como en casa, transformando cada salida en una experiencia inolvidable de esfuerzo, historia y placer.